Catequesis de adultos

Actualmente, es una práctica común bautizar a los niños durante los primeros meses de vida, fundamentado en la fe de la Iglesia en general y de sus padres y padrinos en particular. Para que estos niños alcancen una fe adulta que dé frutos de vida eterna, es necesario que recorran un itinerario de formación cristiana cuya importancia resalta el catecismo de la Iglesia Católica:

“Desde que el bautismo de los niños vino a ser la forma habitual de celebración de este sacramento, ésta se ha convertido en un acto único que integra de manera muy abreviada las etapas previas a la iniciación cristiana. Por su naturaleza misma, el Bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al Bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona. Es el momento propio de la catequesis.” (CEE 1231).

Este catecumenado postbautismal es dirigido en nuestra Parroquia por los catequistas del Camino Neocatecumenal. Actualmente tenemos cuatro comunidades que caminan a la renovación de su bautismo como adultos y una Comunidad en Misión que está al servicio de la Pastoral para los Alejados.

San Juan Pablo II, en su carta “Ogni Qualvolta” del 30 de agosto de 1990, confirmó la idoneidad del Camino Neocatecumenal como lugar de gestación a la fe adulta diciendo:

“… reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de hoy”

(la carta completa de Juan Pablo II, disponible aquí).

Las catequesis de inicio del Camino Neocatecumenal para adultos y jóvenes se imparten una vez al año, normalmente en otoño. Los nuevos catecúmenos, después de esta fase de conversión, forman una pequeña comunidad en la que, paso a paso, irán redescubriendo el verdadero sentido de su Bautismo.

El mismo Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, explica la praxis que rige la vida de la comunidad durante el tiempo del catecumenado:

“Las catequesis iniciales ponen en evidencia la centralidad que tiene en la vida cristiana el misterio pascual de nuestro Señor Jesucristo.

Los hermanos escuchan el kérygma y lo celebran en la liturgia de la reconciliación, de la palabra y de la eucaristía.

De ese modo experimentan cómo resuena profundamente su fe. La fortalecen actualizando la iniciativa gratuita de Dios que, a través de la Iglesia, salva al hombre pecador y lo resucita a la vida nueva.

De ese modo la comunidad que se forma está en condiciones de empezar un camino de crecimiento en la fe y de redescubrimiento de los sacramentos de la iniciación cristiana, basado en el trípode: Palabra, Liturgia y Comunidad.

Una vez a la semana, la comunidad celebra la Palabra de Dios, siguiendo el esquema antiguo de las 4 lecturas (la primera de la Torá, la segunda de los Profetas, la tercera de los Hechos de los Apóstoles, de las Epístolas o del Apocalipsis, la cuarta de los Santos Evangelios), para iniciarse en el lenguaje con el que Dios ha hablado a los hombres, empezando por los temas más sencillos que recorren toda la Escritura, como por ejemplo, agua, roca, cordero, árbol, etc., valiéndose de la ayuda de un diccionario bíblico.

Cada celebración es preparada y animada por un pequeño grupo de la comunidad. A través de las preparaciones y celebraciones, los hermanos son progresivamente iniciados en el lenguaje bíblico y en el conocimiento de la Escritura, en un clima celebrativo y de escucha.

Es presidida por el párroco o por el presbítero de la comunidad. Las lecturas son precedidas por unas breves moniciones que ayudan a los hermanos a poner su vida a la luz de la palabra, lámpara para nuestros pasos y seguidas por cantos o salmos. Antes de la homilía el presidente invita a los hermanos a expresar brevemente cómo la palabra ha iluminado su vida. Después, en la homilía, el presbítero recoge los ecos de los hermanos y nutre a la comunidad, partiendo para ella el pan de la palabra.

Cada semana la comunidad inaugura el día del Señor celebrando la eucaristía después de las primeras vísperas del domingo. Un grupo de hermanos se encarga de preparar la celebración, junto con el presbítero: moniciones a las lecturas, cantos, oraciones, etc. Así cada semana la victoria de Cristo sobre la muerte viene a buscar a los hermanos en camino dándoles ánimo y alimentando su esperanza frente a los acontecimientos de muerte de cada día.

Un domingo al mes la comunidad se reúne en convivencia (retiro espiritual). Por la mañana celebra los Laudes; después de comer juntos, cada hermano da su experiencia de cómo la acción de Dios incide en su realidad concreta: familia, vida de comunidad, trabajo, sociedad, etc.”

(Extraído de la catequesis de Kiko Argüello sobre el Camino Neocatecumenal. Roma, 2 de febrero de 1999).

Las catequesis de inicio del Camino Neocatecumenal para adultos y jóvenes se imparten una vez al año, normalmente en otoño o en los primeros meses del año. En el sitio web http://www.camminoneocatecumenale.it se puede encontrar información adicional y noticias de interés sobre el Camino Neocatecumenal.

Si necesitas encontrar el sentido profundo de tu existencia o simplemente quieres profundizar y desarrollar tu fe, ponte en contacto con el despacho parroquial y déjanos tus datos de contacto: te avisaremos cuando se anuncien las próximas catequesis.

Algunos enlaces adicionales de interés